Imagen destacada de La ruta de las tres provincias

ciclismoCiclismo

La ruta de las tres provincias

Mapa

Próximamente aquí la altimetría, cuando aprenda a generar un SVG con Javascript. Los datos están como data-ele en id=map-canvas.

Crónica

El año pasado Juan se fue a pasar el puente de octubre a Bronchales, y volvió a Valencia con su bici de carretera, pasando por la comarca de Ademuz. Los paisajes de la zona le gustaron mucho: Casas Altas, Santa Cruz de Moya, Las Rinconadas… Así que estaba deseando organizar una ruta para volver por la zona.

El problema es que al no poder ir en tren, no quedaba más remedio que hacer casi doscientos kilómetros en coche entre la ida y la vuelta. ¿Hacer doscientos kilómetros de coche para una ruta de poco más de 75? Desgraciadamente las salidas en las que descubrimos sitios usando el tren o saliendo desde Valencia se nos están acabando. Pero tampoco penséis que es una ruta menor, puesto que hay un desnivel de casi dos mil metros.

Tras el madrugón y el viaje llegamos al pueblo desde el que saldremos, Aras de los Olmos, con un frío espantoso y ni un alma en la calle. Ni tan siquiera pudimos encontrar un bar abierto, pero nos dirigieron al hotel rural, situado en las afueras. Por la cantidad de coches aparcados, suponemos que la zona tiene un montón de rutas excursionistas. Incluso encontramos varios ciclistas de carretera que salían de allí. Tras un café y deseando que el frío no llegase a congelarme los mocos salimos en busca de nuestra primera cuesta.

Ya saliendo de Aras tomaremos la carretera CV-355, indicada como «carretera de Losilla». Sus primeros cuatro kilómetros son una recta perfecta y con una subida continua y moderada, ideal para calentar el cuerpo un poco pero sin agotarse. Pese a adelantarnos unos moteros, no volveremos a ver a nadie por la carretera en toda la mañana.

Poco antes de llegar a la aldea de Losilla una bajada nos alegra un poco ante un pueblo que tiene pocas alegrías que ofrecernos. En vez de entrar por su calle principal, tomaremos la carretera CV-363 que lo rodea siguiendo la señal que indica como destino «Puebla de San Miguel». Puede que a primera vista parezca que la carretera sea la obra de un ingeniero civil con párkinson a la hora de delinear, pero nada más salir del pueblo nos encontraremos con una sorpresa.

Ante nosotros se abre un enorme cañón por el que pasa el río Arcos —afluente del Turia— al que debemos bajar. Ocho curvas de herradura y 180 metros de desnivel en una trepidante bajada donde cada trazada se marca apurando al máximo la adherencia de las cubiertas. La carretera, construida durante los difíciles años cuarenta del pasado siglo compite en espectacularidad con el puerto de Contreras, aunque sin duda aquella es más icónica y se puede recorrer a mayor velocidad.

El paso del puente, junto a un poblado abandonado —probablemente creado durante las obras de la carretera— da inicio a la gran subida que acaba en el collado Calderón, marcado con un gran hito que da la bienvenida al exclave valenciano de Ademuz. Nueve kilómetros donde, al igual que en nuestra excursión por la zona de Ayódar, poco a poco iremos cogiendo tanta altitud que finalmente veremos el paisaje como si fuésemos volando por las estribaciones de la sierra de Javalambre. Sólo en temporada de caza veremos algún todoterreno por la carretera.

En mitad de la más absoluta nada nos toparemos con la Hoya de la Carrasca, donde aparentemente no vive nadie y su única razón de ser es la ermita de Santa Quiteria. El único pueblo donde podríamos parar a tomar algo o beber de una fuente es la Puebla de San Miguel.

En la Puebla se unió a compartir pedaladas con nosotros un ciclista de la zona, que si bien subía poco mejor que nosotros, en cuanto llegaron bajadas desapareció. Decía que con buen tiempo hacía ciclismo de montaña, pero con el frío iba por carretera para no perder la forma. Aún estoy intentando averiguar por qué se supone que en invierno no puede ir por el monte. Digo yo que a mayor velocidad, más frío…

Sin llegar a entrar a Mas del Olmo tomamos un estrecho camino asfaltado que nos lleva a Ademuz pasando por Val de la Sabina. Entre las curvas, el viento de cara, las vistas del valle y un desnivel que a poco que dejes de frenar te vas barranco abajo, el tramo es una delicia. Del pueblo no puedo decir lo mismo. Si bien la Puebla de San Miguel es un pueblo como cualquiera de la zona, con su ermita a las afueras o su iglesia con torre mudéjar, Val de la Sabina es un monumento al feísmo. Pensaba que era un movimiento estético típicamente gallego, pero está extendido por todos los rincones. La carta de presentación de la aldea es un edificio de tres plantas, hecho de ladrillo normal y corriente sin enlucir, balcones con cerramientos, tejados de uralita y aires acondicionados colgando de las paredes. ¡Os aconsejo encarecidamente que os paseéis con el Google street view!

Afortunadamente llegamos a Ademuz para quitarme el mal sabor de boca. Desde el pequeño puente que cruza un río Turia sorprendentemente dócil en comparación con los desfiladeros que veremos más tarde, Ademuz se muestra delante de nosotros como un castillo en lo alto del monte Zafranes, desde el cual cuelgan por la falda de la colina un montón de casas ordenadas en filas hasta la ribera del río, en un tono ocre que se confunde con el terreno de los alrededores.

Como ya iba siendo hora de comer hicimos parada en el tradicional Casa Domingo, típico restaurante y hostal de aquella época en la que un viaje en coche ya era una aventura. La comida y la estufa, tan grande como una hoguera de San Antón fue reconfortante. Y muy útil teniendo en cuenta lo que nos faltaba por recorrer. Ya Juan y el camarero me avisaban: «Quedan subir las emes de Santa Cruz y la cuesta que hay tras pasar el Puente Nuevo». ¿Pero ahora la carretera no sigue el río hacia abajo? ¿Cómo que subir?

Pues sí. Al salir de Ademuz por la N-330a pasaremos por Casas Altas y Casas Bajas, para a continuación pedalear por el fondo del cañón, con el río a escasos metros a nuestra izquierda. Parece mentira que la variante de esta carretera no se abriese hasta los años noventa, teniendo en cuenta que no tenemos ni arcenes ni línea que divida los carriles. Para darle más encanto al paraje, atravesamos un par de túneles de juguete en lugares donde el paso es tan angosto que no cabe la carretera y el río a la vez.

Curiosidad tonta: esta carretera estaba en construcción durante la guerra y se usaron los túneles como almacén de combustible por miedo a los bombardeos. Es más, el ministro de guerra Indalecio Prieto pasó la noche en uno de ellos durante una inspección al frente de Teruel.

Por ahora, poco hemos subido con respecto a las advertencias del camarero, pero repentinamente la carretera gira abruptamente a la derecha y se aleja del río. Toca subir 225 metros en poco más de cuatro kilómetros. Subida absurda porque Santa Cruz de Moya no está tan alta. Por lo menos en la cima del puerto podemos contemplar un paisaje tremendo: A la izquierda, las tierras de Ademuz, a nuestros pies las hoyas del Turia, cuyas paredes se elevan hasta cerrar el horizonte en lo que son las últimas estribaciones de la sierra de Tortajada. A la derecha la vega de Santa Cruz de Moya, y frente a ésta, al otro lado del río, La Olmeda y Las Rinconadas, ambas aldeas de Santa Cruz.

Bajando hasta Santa Cruz, sin dejar de pensar en por qué se llaman las emes —lo único que se me ocurre es que si te toca subir a pie acabes soltando ese exabrupto que empieza por mecagüen varias veces— no debemos distraernos si queremos ver fugazmente a nuestra derecha el monumento a los maquis. En esta montaña, llamada «Cerro Moreno» se encontraba un campamento de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón. A finales de 1949 un grupo de guardias civiles asaltó el refugio, matando a doce de sus trece ocupantes y sentenciando el movimiento de resistencia.

Continuamos bajando por la carretera tras pasar Santa Cruz, mientras dejamos al otro lado del río la aldea de Las Rinconadas. El valle se vuelve a estrechar y el río cada vez pasa más por debajo de nuestro camino. Parece una zona con frecuentes desprendimientos, y mallas metálicas colgadas de las laderas evitan que caigan al asfalto los cascotes más grandes. Es entonces cuando aparece delante de nosotros el Puente Nuevo de Santa Cruz de Moya, un alto obligado en el camino. Este puente, construido a finales de los años cincuenta fue durante algún tiempo el puente de un sólo arco a mayor altura en Europa. Quisimos comprobar si es verdad que hasta el río hay casi cien metros de caída tirando una piedra y contando los segundos (altitud=tiempo24,9), pero siempre perdíamos de vista la piedra, y ya no hablemos de oír el ruido al chocar contra el agua.

Y como siempre que se cruza un río, luego toca subir. Y se sube mucho más de lo que cabe esperar teniendo en cuenta que desde Aras de los Olmos ya salimos cuesta arriba. ¡Más de trescientos metros! Dejando Juan atrás cada dos por tres. Subiendo con el plato grande, acelerando cada vez que se acerca, sentándome a esperarlo en un guardarraíl fingiendo llevar media hora parado… Lo mejor de todo es que según él, a los setenta kilómetros es cuando más rinde, porque tarda mucho en calentar.

Sólo cuando Aras ya se ve, empieza una bajada recta para entrar al pueblo poniendo cara de velocidad y dárselas de profesional de la bicicleta, para a continuación volver al hotel donde está el coche aparcado. Ahora lo vemos solitario, pues todos los demás excursionistas se habrán ido. Otra vez a desmontar las bicis, otra vez a Valencia. ¡Ahora a pensar en la siguiente!

Visor

Fotos de la ruta

Foto 1 de La ruta de las tres provinciasFoto 2 de La ruta de las tres provinciasFoto 3 de La ruta de las tres provinciasFoto 4 de La ruta de las tres provinciasFoto 5 de La ruta de las tres provincias

Waypoints de la ruta

AvituallamientoAvituallamiento

Hotel Aras Rural

Foto 1 de Hotel Aras Rural
FotoFoto

Río Arcos desde Losilla

Foto 1 de Río Arcos desde LosillaFoto 2 de Río Arcos desde LosillaFoto 3 de Río Arcos desde LosillaFoto 4 de Río Arcos desde Losilla
PuentePuente

Río Arcos desde el fondo del valle

Foto 1 de Río Arcos desde el fondo del valleFoto 2 de Río Arcos desde el fondo del valleFoto 3 de Río Arcos desde el fondo del valleFoto 4 de Río Arcos desde el fondo del valleFoto 5 de Río Arcos desde el fondo del valle
WaypointWaypoint

Ermita de Santa Quiteria en Hoya de la Carrasca

Foto 1 de Ermita de Santa Quiteria en Hoya de la Carrasca
Collado de montañaCollado de montaña

Collado Calderón

Foto 1 de Collado CalderónFoto 2 de Collado Calderón
Arquitectura religiosaArquitectura religiosa

Ermita de la Purísima en Puebla de San Miguel

Foto 1 de Ermita de la Purísima en Puebla de San MiguelFoto 2 de Ermita de la Purísima en Puebla de San MiguelFoto 3 de Ermita de la Purísima en Puebla de San MiguelFoto 4 de Ermita de la Purísima en Puebla de San MiguelFoto 5 de Ermita de la Purísima en Puebla de San Miguel
WaypointWaypoint

Bajando a Ademuz por un camino asfaltado sin nombre

Foto 1 de Bajando a Ademuz por un camino asfaltado sin nombreFoto 2 de Bajando a Ademuz por un camino asfaltado sin nombre
FotoFoto

Val de la Sabina, la aldea más fea de la comarca

Foto 1 de Val de la Sabina, la aldea más fea de la comarca
PuentePuente

Ademuz desde el puente sobre el Turia

Foto 1 de Ademuz desde el puente sobre el TuriaFoto 2 de Ademuz desde el puente sobre el TuriaFoto 3 de Ademuz desde el puente sobre el TuriaFoto 4 de Ademuz desde el puente sobre el TuriaFoto 5 de Ademuz desde el puente sobre el Turia
AvituallamientoAvituallamiento

Restaurante Casa Domingo

Foto 1 de Restaurante Casa Domingo
TúnelTúnel

Primer túnel de la N-330a

Foto 1 de Primer túnel de la N-330a
Collado de montañaCollado de montaña

Cima del puerto de Las Emes

Foto 1 de Cima del puerto de Las EmesFoto 2 de Cima del puerto de Las EmesFoto 3 de Cima del puerto de Las EmesFoto 4 de Cima del puerto de Las EmesFoto 5 de Cima del puerto de Las EmesFoto 6 de Cima del puerto de Las Emes
FotoFoto

Monumento a el maquis

Foto 1 de Monumento a el maquisFoto 2 de Monumento a el maquis
FotoFoto

Acercándonos al Puente Nuevo de Santa Cruz de Moya

Foto 1 de Acercándonos al Puente Nuevo de Santa Cruz de MoyaFoto 2 de Acercándonos al Puente Nuevo de Santa Cruz de MoyaFoto 3 de Acercándonos al Puente Nuevo de Santa Cruz de MoyaFoto 4 de Acercándonos al Puente Nuevo de Santa Cruz de Moya
PuentePuente

Río Turia desde el Puente

Foto 1 de Río Turia desde el PuenteFoto 2 de Río Turia desde el PuenteFoto 3 de Río Turia desde el PuenteFoto 4 de Río Turia desde el PuenteFoto 5 de Río Turia desde el PuenteFoto 6 de Río Turia desde el Puente

Puntuación de la ruta

Puntuación de la ruta:
Tres estrellas y media
Una estrella
Una estrella
Una estrella
Media estrella
Estrella oscura
Dificultad física:
Tres pedales
Un pedal
Un pedal
Un pedal
Pedal oscuro
Pedal oscuro
Dificultad física:
Cuatro árboles
Un árbol
Un árbol
Un árbol
Un árbol
Árbol oscuro
Tráfico:
Un coche
Un coche
Coche oscuro
Coche oscuro
Coche oscuro
Coche oscuro
Peligrosidad:
Ningún hueso roto
Hueso roto oscuro
Hueso roto oscuro
Hueso roto oscuro
Hueso roto oscuro
Hueso roto oscuro
Técnica:
Una piedra
Una piedra
Piedra oscura
Piedra oscura
Piedra oscura
Piedra oscura

Lugares visitados

Deja tu comentario

Próximamente deberían ir aquí los comentarios.

Síguenos en las redes

Facebook del proyectoTwitter del proyectoWikiloc personalStrava personalFeed de la web

Webs amigas

ExprimetubiciPeña Ciclista de MislataEl Perro Verde BTT